jueves, 7 de febrero de 2008

Mañana Montevideana

Una Mañana Montevideana de regalo y un café. Las vacaciones por Brasil han terminado, con Joni como compañero y de regreso a casa, una pasadita por Uruguay.


Terminamos visitando varios lugares, siempre más de lo planeado. Entramos por el Chuí y esa misma noche llegamos a Punta del Diablo. Hicimos noche en la playa, al lado de prefectura! Al día siguiente Valizas -- Cabo Polonio (capítulo aparte, la caminata, las estrellas al regresar, el río de noche...todo). Punta del Este q nos sorprendió por la naturaleza de su camping y q era más barato de lo q esperábamos. Punta nos acunó por tres frías noches. Ayer llegamos acá. Nuestro "acá enfrente" de los porteños. El motivo principal de mi entrada a Uruguay: La visita a Abel.




A Abel lo conocí 8 veranos atrás en un viaje parecido con Mile, cuando todavía éramos siamesas. El tiempo y la distancia física (q no era mucha pero sí suficiente) nos habían hecho no saber nada el uno del otro y por esas "cosas de la vida", la tecnología de nuestro lado nos había hecho retomar contacto. Fue curioso ese año de caída, 2006, donde sentí q la alegría se apagaba con el amor, y aparecieron personas del pasado, de mis aventuras por el mundo trayéndome de nuevo mi propia energía. En este viaje he tenido importantes momentos de entendimiento, de sentir que había pasado la prueba, que La ORGANIZACIÓN nuevamente volvía a hablarme. Que claramente venían los proyectos, las ideas, las ganas de hacer cosas y empezar este año lectivo.




En esta mañana del 4 de febrero 2007, todo también cerró para levantarme corriendo a buscar el pasaje de regreso Montevideo-Baires q me había olvidado en el mostrador y encontrar esta mesita acá, con el sol mañanero q le pegaba de costado, con una máquina de café express adentro q tenía ganas de preparar uno para mí. Y para disfrutar esas cosas lindas q tienen las ciudades, incluyendo Montevideo, acepté este regalo y las ganas de escribir.




Abel en su casa duerme junto a su niña Giuliana, la mañana ya se mueve. Pasaron la noche con Joni jugando partido tras partido de ajedrez hasta el amanecer. Todavía queda una larga charla con Abel, una recorridita por la ciudad y mañana 5 de febrero, imposible no estar en los 30 de mi amiga Caro. Feliz de ir a su cumple. Y nada más.

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