miércoles, 15 de agosto de 2007

10 años de VIAJES

Este 18 de junio cumplí 10 años del primer viaje sola.

Aquella mañana lluviosa de 1997 que partí, en colectivo, con mi madre desde Cabildo y Juramento hasta EZEIZA. Con mis 19 añitos y una mochila más chica que mis ganas de quedarme.

En ese entonces todavía no hacía artesanías, viajaba gracias a las animaciones y a la doble cara de la convertibilidad, aquella Argentina de MNM-Cavalo que años después nos llevaría al corralito, cacerolazos, etc, etc.ç

Pero aquel "verano" (Hemisferio Norte) del 97 mi mochila pesaba menos sin mostacillas y mi billetera pesaba más. Recuerdo haber salido del aeropuerto de Bogotá, Colombia, donde tenía que pasar 7 hs. Pregunté cómo llegar al centro y así nomás sin mostrar pasaporte ni nada me encaminaba en taxi hacia el down-town.

Las calles que recorrí, normales, muchos negocios, un hombre que me sigue, entro en una tienda, entra, salgo, sale, me pregunta algo, lo auyento rápidamente y a salvo. De repente son las 6 de la tarde. Todo cambia. Como huyendo bajan todas las persianas de golpe, el ritmo de la ciudad comienza a ser más agitado, las calles se vacían, sólo quedan hombres y niños que no me inspiran mucha confianza y yo con mil dólares ensima. Todo lo que traía. Pregunto rápido cómo llegar al aeropuerto, me indican, subo al bus y me siento otra vez a salvo. Aunque es temprano prefiero regresar al aeropuerto. Quiero llegar sana y salva a Europa. Bye bye Colombia.

(Desembarco en Barcelona con la única referencia de un amigo madrileño que estaba de vacaciones en Badalona. Tomo un subte, un tren y llego. El lugar era bastante...)

No! Esto fue en el tercer viaje a España. Guau! 10 años después se me mezclan las cosas. Tampoco me acordaré de estos árboles a los 39?

lunes, 13 de agosto de 2007

Yo on
line?

La idea de una página de internet surgió hace un tiempo, cuando me di cuenta q era una chica multifacética y q por ende tenía varios aspectos de mi vida por mostrar.

Había pensado en hacer una página sólo con mis viajes, otra para vender mis artesanías, otra por si quería trabajar de bióloga y al final me di cuenta q yo era y hacía todas esas cosas, entonces está bueno tener todo junto, porque todo junto está en mi.

Escribir sobre uno está bueno, porque uno se va conociendo más. Al tomarme el tiempo de ver qué quiero mostrar, por qué quiero compartir alguna parte de mi vida con la gente, poco a poco voy viendo quien soy. Y cuándo la gente me pregunta “Qué hacés?” “De qué trabajás?” me doy cuenta que decir “Soy bióloga”, es una respuesta tan pobre, que me describe tan poco, que odio q me pregunten de que trabajo para tener una idea de cómo soy.

Pensando en eso cuando eramos más chicas, con mi amiga Marian con la cual animábamos fiestas de cumpleaños. Cuando nos preguntaban “Qué hacés?” contestábamos: “Como miel”. Porque a las dos nos gustaba comer miel. No me acuerdo de cual de las dos fue la idea y espero q no se enoje si se la estoy robando. Eso pasa con las IDEAS, a veces uno lee o escucha algo que le cierra lo siente tan suyo que luego pasa a formar parte de uno, a sentirlo tan propio que uno no sabe si piensa eso porque le vino de afuera y le gustó, porque nació de uno o que. Yo concluyo que a veces las cosas que leemos nos gustan porque en algún punto pensamos lo mismo, pero el que lo escribió, tuvo esa facilidad de expresión para transformar en palabras lo que para nosotros era sólo un pensamiento.

Me parece raro estar escribiendo todo esto en computadora a la velocidad que lo estoy haciendo, antes era super partidaria del papel y no pensé que me iba a ser igual de fácil escribir con esto pero lo está siendo. La TECNOLOGÍA hay que saberla usar, cuando simplifica la vida es buena, cuando la complica es mala. Así de simple. Cuando puedo sentarme en la compu y en 2 minutos avisarle algo a mi hermano que está cruzando el océano es buena. Cuando llevo una noche a los niños a ver la erupción del Volcán Sierra Negra, y ellos en vez de mirar la erupción juegan jueguitos con el celular, es malo. Eso me pasó. Eran 4 chicos de 15 años más o menos. Tres de ellos tenían celular y uno no. Los cuatro estaban sentados uno al lado del otro frente a ese espectáculo maravilloso de la Naturaleza y no sólo que los tres que tenían teléfono estaban jugando a los jueguitos sino que el cuarto se sentía mal porque los otros tenían teléfono y él no. Triste. Deplorable. Muy triste. Finalmente de regreso, les quitamos los celulares y las linternas y los hicimos caminar solo con la luz de la noche. Ellos al principio pensaron que no
podían, que necesitaban luz para ver el sendero y bla bla bla. No creían que con el tiempo sus ojos se acostumbrarían a la penumbra y que verían como gatos. Y con el tiempo lo fueron haciendo me dijeron: “Tienes razón, ahora puedo ver”.

Entonces, bienvenidos a mi página. Un poquito de mi mundo, aceptando cosas. Empezando por aceptar que para hacer lo que quiero hacer, están buenas las compus e internet. Aunque no quiera usar celular. Y mi libro de fotos de árboles lo seguiré teniendo en papel y plasticola. Y algunas cartas seguirán llegando por correo tradicional. J

Mundo Principita.